Las TIC en la Erradicación de la Pobreza
El mensaje de la celebración de hoy es «Pasar de la humillación y la exclusión a la participación: poner fin a la pobreza en todas sus formas». Debemos derribar los muros de la pobreza y la exclusión que afectan a tantas personas en todas las regiones del mundo. Debemos construir sociedades inclusivas que promuevan la participación de todos. Debemos garantizar que las voces de todos los que viven en la pobreza sean escuchadas.
Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
Poner fin a la pobreza es el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para "transformar nuestro mundo". Si bien es discutible la agenda propuesta y los compromisos adquiridos, no deseo cuestionarla por ahora, aunque no pude resistirme a entrecomillar lo último. Lo cierto es que, como la define este primer objetivo, “la pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos (...) Entre sus manifestaciones se incluyen el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión sociales y la falta de participación en la adopción de decisiones”.
Como cualquier otra agenda, como cualquier otra cosa puesta en el papel, estos objetivos corren el riesgo de quedar sólo como una carta de buenas intenciones. En México, acabar con la pobreza ha sido muchas veces promesa de campaña y las cifras no han mejorado en las últimas dos décadas. Es más, desde ya sabemos que, de continuar así, nuestro país no cumplirá con el compromiso porque, no sólo estamos lejos de la meta, vamos en sentido contrario.
Pero hay un elemento fundamental que caracteriza a nuestro tiempo y que lo diferencia. Un elemento que refuerza lo que Ban Ki-moon asegura: “Podemos ser la primera generación en acabar con la pobreza”. Un elemento que nos debe garantizar que esto no se quede en el papel, las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).
Las TIC se han implantado de manera definitiva en nuestra sociedad y es claro su impacto en todos los ámbitos de nuestra vida. Su papel en la erradicación de la pobreza da para mucho, pero lo señalo de manera general y desde dos dimensiones.
Primero, desde la dimensión de quienes ya tenemos acceso a las tecnologías. En otros textos he insistido en que las TIC han irrumpido en los distintos escenarios de nuestras vidas y han evidenciado algunos de nuestros problemas. Muchos lo han percibido como algo negativo, pues le atribuyen esos problemas a la tecnología, pero en realidad han visibilizado nuestras carencias y deficiencias, es decir, los problemas ya estaban, pero no los habíamos visto.
Hoy las TIC nos permiten visibilizar la pobreza en todas sus expresiones, algunos con más o menos recursos, investigando, procesando datos, escribiendo, publicando o simplemente compartiendo para provocar al menos la toma de conciencia. Aunque lo deseable es que alcancemos un nivel de participación, impulsando la transparencia y la rendición de cuentas. Recomiendo ver, por ejemplo, el trabajo que está realizando la comunidad que se reúne en torno a @SocialTIC.
La otra dimensión, la más importante, debe pasar por entender el potencial que tienen las TIC en la transformación de nuestra sociedad y asumirlas como elemento estructural del desarrollo. No sólo como parte del proceso, sino como parte de una nueva configuración de nuestra sociedad.
Las TIC nos proporcionan canales más inmediatos para el acceso a la información y la participación, en camino a ejercer plenamente nuestra ciudadanía, haciéndonos presentes y haciéndonos escuchar. La incorporación de las TIC en los sectores salud y educación, por ejemplo, deben hacer más eficientes los procesos pero, sobre todo, deben permitir el acceso y construcción del conocimiento a través de la colaboración.
"La pobreza no se mide solamente por la insuficiencia de ingresos, la pobreza se manifiesta en el acceso restringido a la salud, la educación y otros servicios esenciales". En la era de las TIC, no podemos aceptar que haya más personas sin acceso a educación, no podemos permitir que mueran más personas por no recibir a tiempo información sanitaria. Ignoradas y en absoluto silencio.
Debemos tomar las herramientas que las TIC nos proporcionan para contribuir a la erradicación de la pobreza. Desde la recolección, procesamiento y análisis de datos que nos ayuden a identificar problemas y nos permitan construir indicadores. Pasando por la comunicación, incorporación y participación de todos los actores, hasta alcanzar los objetivos de desarrollo. Porque no sólo somos la primer generación que lo puede conseguir, muy probablemente somos la última.








